El proyecto aborda la implantación un conjunto residencial de 70 viviendas en la zona este de Castellón, un área en plena expansión urbana caracterizada por una edificación abierta, grandes áreas ajardinadas y la presencia de equipamientos representativos como la Ciudad de la Justicia o el Auditorio y Palacio de Congresos.

La propuesta se resuelve mediante dos bloques que configuran una volumetría fragmentada. El elemento distintivo del proyecto reside en los balcones curvos, que otorgan dinamismo a las fachadas y reflejan la identidad formal de la marca. Estas curvas, más allá de su expresividad, permiten optimizar las visuales y la orientación de las viviendas, reforzando la relación entre interior y exterior.

El resultado es una arquitectura contemporánea que dialoga con su entorno urbano en transformación y que apuesta por la calidad del espacio doméstico y comunitario.